Candados de bicicletas: rígido vs flexible

Quien tiene una bicicleta tiene una relación de amor con la misma, porque suelen ser vistas más que como un mero medio de transporte, si no como un modo de vida, una forma de transporte, ejercicio y ecología toda junta en un solo aparato, ya sea que se use solo para paseos ocasionales o como medio fijo de transporte, mantener su seguridad es importante para su dueño.

Es aquí donde hay un debate (aunque para algunos sea más una riña), si vamos a bajarnos de la bicicleta y dejarla en un sitio de forma temporal, ¿qué conviene usar, un candado rígido o uno flexible?

Los candados de bicicleta, a grandes rasgos son dispositivos de seguridad que nos permiten fijar la bicicleta a un objeto fijo (como un poste o un puesto de estacionamiento para bicicleta) y trancar su mecanismo (normalmente pasándolo por dentro de una de sus ruedas) para evitar que la misma sea robada. Estos candados vienen de muchas formas y configuraciones, pero principalmente encontramos dos tipos: los rígidos y los flexibles.

Estas definiciones vienen dadas por el “brazo” del candado, la parte que sale del cuerpo principal y que utilizaremos para “amarrar” la bicicleta al objeto fijo que se asegurará quede inmovil y en su sitio. Tal como sus nombres lo indican, estos brazos pueden ser de un metal sólido y rígido o ser flexibles, ya sea por ser una cadena o por ser un cable metálico. Es aquí donde el camino se bifurca y salen detractores de cada uno.

Los candados rígidos suelen inspirar más confianza, por lo menos a los cerrajeros cerrajerospoblenou.net  y al mismo tiempo brindar facilidad de uso, ya que no se “desparraman” es sencillo colocarlos y retirarlos, pasarlos por la bicicleta y cerrarlos incluso con una sola mano. Pero sus detractores afirman que esta rigidez suele jugar en contra, principalmente porque al ser de un tamaño fijo no se puede adaptar a objetos de distintos tamaños y la rigidez puede limitar las opciones para enlazar con el objeto fijo y pasar por los mecanismos de la bicicleta. Pero su estructura sólida ciertamente es un gran valor a favor.

Los candados flexibles por su parte, aunque de apariencia no tan sólida, son ideales por su carácter adaptativo puesto que no importa el objeto fijo o el ángulo en el que pongas la bicicleta, es probable que logres sujetarla con él. Aunque su manejo es un poco complicado por su flexibilidad, este factor hace que sean fáciles de transportar cuando sales a pasear, en un bolso o enrollada en el cuerpo de la bicicleta. En contra los detractores dicen que el peso y tamaño de estos candados, para que inspiren confianza, es muy superior al de los rígidos; al igual que su colocación suele ser complicada y requerir ambas manos para ser puesta.

Pero a la final si optamos por uno rígido o flexible es una opinión personal que dependerá de la forma en la que querramos usarla. Siempre que esté certificada como elemento de seguridad y lo usemos de forma correcta, nuestra bicicleta debería estar bien.