Realiza el mantenimiento a tus cerraduras

Las cerraduras son esas pequeñas piezas que representan tu seguridad y la de los tuyos. Es probable que hayas invertido gran cantidad de dinero en cerraduras de excelente calidad.

Sin embargo, es importante que siempre tengas presente, que este tipo de dispositivos requiere un mantenimiento preventivo, con cierta regularidad.

Recuerda que aunque estén elaboradas en los materiales más fuertes del mercado, todos los dispositivos sufren de un desgaste, en mayor o menor proporción, y al considerar que se trata de la seguridad de todo lo que representa un gran valor para ti, no puedes dejar nada a la suerte, y cumplir con las medidas preventivas.

Cómo proteger tus cerraduras

Las cerraduras son piezas que cumplen una importante función, sin embargo, si deseas ampliar su vida útil, es importante considerar algunos cuidados, que bien pueden ser convertidos en un hábito.

Por ejemplo, insertar las llaves con cuidado en las cerraduras, las llaves son piezas metálicas que sufren de un gran desgaste, por lo que al insertarlas de manera brusca, puedes quebrar la llave y tener que llamar a un cerrajero en el Raval para que solucione el problema.

Evita abrir o cerrar las puertas de una manera brusca, porque esto afecta toda la estructura de la puerta, y por consiguiente, la cerradura realizará su trabajo con cierto esfuerzo adicional, lo que puede disminuir su tiempo de vida útil.

Durante la temporada de invierno, es normal que los sistemas internos de la cerradura puedan endurecerse. Para evitar esto, recuerda desmontar la cerradura y engrasa todas sus piezas, antes de volver a montar.

Mantenimiento de cerraduras. Método rápido

Cualquier cerrajero te indicará que la prevención es el método más efectivo para proteger tus cerraduras.

Existe un método muy fácil de aplicar, puedes realizar este mantenimiento rápido al menos 2 veces al año, es muy sencillo, no necesitas desmontar tu cerradura, sólo debes disponer de algunos productos para garantizar un buen resultado.

Lo primero que debes hacer es limpiar la parte exterior de la cerradura, puedes mezclar un poco de agua, jugo de limón y sal, y con ayuda de un cepillo de dientes viejo, comienza a fregar por todas partes, y así remover las impurezas.

De inmediato enjuaga y seca todo lo que se mojó. Puedes utilizar un secador de cabello para acelerar el proceso de secado.

Una vez que hayas eliminado toda la humedad, toma un envase de grafito en polvo, de preferencia en presentación de aerosol, así el proceso será aun más sencillo.

Con la puerta abierta, gira todas las vueltas de la llave, baja la manilla y aplica un poco de polvo de grafito en el área del resbalón. Abre y cierra la cerradura unas 2 o 3 veces, y repite el proceso unas 2 veces más.

No olvides aprovechar de lubricar las bisagras, para hacerlo de manera correcta debes sacarlos pasadores hasta la mitad, aplicar una generosa cantidad de lubricante, esperar unos segundos que el producto penetre, y luego empujar los pasadores a su lugar.

Y para finalizar, debe limpiar todas las superficies, para dejar su puerta, impecable.